Bioquímica de la ansiedad social

En cuanto a la etiología de la Fobia Social, todavía no se han alcanzado resultados desfavorables, pero un examen de la literatura revela que se han identificado una serie de factores que ciertamente

están involucrados. El inicio temprano y la recurrencia del trastorno dentro de las familias, han dado lugar a la hipótesis de que existen factores genéticos y biológicos involucrados. Otros estudios han postulado que en la base del trastorno hay un estilo temperamental particular presente en el nacimiento, sobre el cual actúan posteriormente factores relacionados con el entorno y el aprendizaje. Además, es probable que haya múltiples vías que puedan causar el trastorno.

 

La aparición del trastorno es, en la mayoría de los casos, precoz y se manifiesta desde la infancia o la adolescencia de forma gradual, progresiva e insidiosa. Rara vez el trastorno puede ocurrir de manera aguda, por lo general después de experiencias traumáticas o embarazosas experimentadas directa o indirectamente por el sujeto. Ya sea que existan o no experiencias traumáticas, el tema de la fobia social frecuentemente proviene de una realidad infantil caracterizada por la introversión y la inhibición.

De hecho, muchos estudios realizados sobre este desorden muestran que más del 70% de los pacientes con el trastorno dicen haber vivido y notado en la infancia o la adolescencia la presencia de introversión, timidez, cierre en las relaciones sociales, mala integración social hasta el punto de la marginación. La investigación sobre la etiología y las causas exactas de la fobia social es muy extensa e incluye muchas perspectivas y teorías. Examinemos entonces los factores que parecen estar involucrados en la génesis del trastorno

El estudio de neurobiología se realizó a diferentes niveles. En particular, el estudio de parámetros fisiológicos relacionados con el funcionamiento del Sistema Nervioso Simpático, muestra que los sujetos con fobia social tienen niveles altos de noradrenalina y más altos de lo normal. Considerando que los sujetos sanos, expuestos al estrés generado por hablar frente a muchas personas, muestran un aumento en los niveles plasmáticos de noradrenalina, se ha planteado la hipótesis de que los pacientes con fobia social son más sensibles al aumento de las catecolaminas mediadas por el estrés.

Esta información parece sugerir que, en parte, la sintomatología típica de la fobia social está determinada por la producción excesiva de catecolaminas durante la exposición a situaciones de estímulo.

Sin embargo, la administración de adrenalina al paciente con fobia social no produce un aumento significativo del estado de ansiedad, sino que sólo induce síntomas neurovegetativos como temblor, enrojecimiento y sudoración. Además, la simulación de situaciones de ansiedad (hablar con extraños, etc.) provoca aumento del pulso y la frecuencia cardíaca, pero no mostró diferencias en los niveles de catecolaminas y cortisol.

Luego se realizaron estudios psiconeuroendocrinos, teniendo en cuenta un grupo de pacientes y un grupo de control, para evaluar si existían diferencias en la funcionalidad de los principales sistemas (tiroides y suprarrenal). Evaluando diferentes parámetros, entre ellos la concentración de hormonas a nivel periférico y la producción de las mismas en las 24 horas, se ha observado que existen, en la fobia social, alteraciones significativas del funcionamiento de ambos sistemas estudiados.

Varios estudios han sugerido otros factores neurobiológicos que podrían estar en la base del trastorno, que han demostrado que los individuos con fobiasocial ya diagnosticado tienen una serie de actividades cerebrales asociadas a la ansiedad: actividad disfuncional de la corteza prefrontal , conectividad disfuncional de la amígdala, conectividad disfuncional entre las áreas frontal y límbica, actividades disfuncionales en la serie wa de otras regiones cerebrales.

 

En particular, con respecto a los estudios sobre la actividad de la amígdala, una estructura presente en el sistema límbico, que es responsable de la gestión de las emociones y en particular del miedo y los mecanismos de alarma, varios estudios han demostrado que los sujetos con fobia social tienen amígdalas hipersensibles.

La hipersensibilidad de la amígdala indica una condición patológica caracterizada por la hiperactividad de la amígdala que se manifiesta con una continua sensación de ansiedad y miedo en el sujeto y como consecuencia determina una constante liberación de adrenalina en la circulación causando daños psíquicos y psicosomáticos que luego se reflejan en el comportamiento del sujeto.

La evasión, en este sentido, es una respuesta motriz al miedo; otras respuestas motrices que pueden ocurrir como consecuencia del miedo son la congelación ante el peligro o las respuestas de lucha/esfuerzo puestas en marcha para sobrevivir a las amenazas percibidas. El periacueducto gris, también conocido como Sostauza gragia periacqueduttale, es la porción de materia gris que rodea el acueducto cerebral de Silvio, ubicado en el cerebro medio. Esta sustancia parece estar implicada en el mantenimiento de los mecanismos de defensa y/o de vuelo: varios estudios han demostrado que la estimulación de las áreas dorsal y lateral del PAG puede causar respuestas conductuales defensivas, caracterizadas por la inmovilidad (congelación), las respuestas motoras, la taquicardia, el aumento de la presión arterial y el tono muscular.

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