Cómo mejorar la autoestima

¿Quién dirías que es tu peor enemigo? Porque recientemente se hizo esta pregunta a mil personas y la mitad, respondió: “Mi peor enemigo soy yo mismo” ¿Cómo es posible que tanta gente piense así? Que tanta gente piense que es un enemigo para sí misma… Si este es tu caso… O has pensado alguna vez que te has puesto trabas a ti mismo… No te preocupes, porque en esta serie de vídeos te voy a ayudar a convertirte en tu mejor aliado.

 

Mejorar la autoestima para ser feliz.

Mejorando tu autoestima, porque así vas a poder disfrutar de tu vida, haciendo lo que más te gusta sin miedo a lo que digan los demás, y cambiando el modo en el que los demás se relacionan contigo. Seguro que has oído mucho la frase: “tienes que quererte mucho”… Pero, a que esa frase no te ha servido de mucho en esos momentos de bajón en los que sólo te ves defectos, te hundes por algo que te han dicho, o crees que tu vida es un desastre. Verás, tu autoestima es el valor que crees que tienes como persona. O dicho de otra manera, son las creencias que tienes sobre ti mismo, a partir de toda la historia que te cuentas sobre quién eres, cómo es tu vida, qué cualidades tienes y demás.

Y fíjate, esto es mucho más importante de lo que parece a simple vista: Porque significa que si cambias ese diálogo que tienes contigo mismo o contigo misma, vas a poder sentirte mucho mejor no sólo con quien eres, sino con todo lo que haces y ocurre en tu vida.

 

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Vamos a verlo con un ejemplo: una persona que cree que su vida es un desastre, va a interpretar todo lo que le ocurra como una confirmación de esa creencia. Porque sólo se va a fijar en el lado negativo de las cosas y se va a sentir fatal constantemente. ¡La buena noticia es que esto puede cambiar! Fundamentalmente porque la creencia “mi vida es un fracaso” es errónea: Por mal que te vayan las cosas, es imposible que absolutamente todo te vaya mal.

Esto significa que cambiando esa creencia por otra que sea más realista y además positiva, vas a poder interpretar tu vida de una manera más objetiva. Y además te vas a sentir mucho mejor, vas a ser más resistente a los cambios, no te vas a dejar pisotear… Es decir, que esta nueva creencia te va ayudar a tener una mejor autoestima.

 

La autoestima surge de todas las creencias, valoraciones y pensamientos que hemos ido teniendo a lo largo de la vida… Nuestros padres, profesores y amigos de la niñez tienen una gran influencia en cómo aprendimos a valorarnos. Porque si nos repetían constantemente que no valíamos, que lo hacíamos todo mal… Lo más probable es que acabáramos creyéndoles Sin embargo, si tus padres te alentaban a mejorar con cariño, no te castigaban duramente cuando cometías algún error, te repetían que no necesitas ser perfecto o perfecta para que te quieran… Pues entonces es muy probable que hoy en día tengas una buena autoestima. Lo que ocurre es que en realidad nadie estamos en ninguno de estos extremos. Y todos hemos tenido momentos buenos y malos con nuestros padres, profesores y amigos que nos han ayudado o nos han fastidiado… Y al final, de toda la mezcla entre lo que nos han dicho, nos hemos creído, hemos pensado… Hemos llegado a construir la autoestima que tenemos hoy.

 

Tu autoestima depende de ti

¡Pero eso es sólo el punto de partida! Hoy, tu nivel de estima propia depende enteramente de ti: Por mal que te hayan tratado o por mal que te hayas sentido… Puedes conocer consejos para mejorar la autoestima, pero al final de ti depende qué es lo que haces con esa información, si la aprovechas o no te sirve para nada. Así que te voy a enseñar a construir una buena estima propia, que dependa enteramente de ti, de cómo te ves tú a ti mismo o a ti misma.

Uno de los primeros errores que causa sea baja y que, por tanto, tienes que desechar ¡desde ya! es pensar que a la autoestima depende de tu aspecto físico, tus conocimientos, tu dinero o tus capacidades. ¡No tiene que ver con nada de eso!. En realidad tiene que ver con un núcleo de creencias fuertes, invulnerables a cualquier ataque externo.

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De momento, lo más importante es que vayas integrando que la autoestima depende enteramente de ti: de cómo te valoras y qué relación tienes contigo El mayor problema de tener una autoestima baja es que no estás a gusto con quien eres y eso te impide tener la vida que te gustaría. Si tienes una estima baja hacia ti mismo, seguramente te vas a reconocer en alguno de estos síntomas: Te sientes inferior a otras personas. Te afecta mucho cuando hablan mal de ti. Quizá te disgusta tu cuerpo o alguna parte de él, y todo eso a su vez contribuya a tu fobia social.

 

Relación entre autoestima y aspecto físico

Como te he dicho, la autoestima tiene que ver con tu relación contigo. Y cuando está baja pensamos: “Qué sentido tiene cuidarme, si como no merezco tanto la pena, pues por mucho que me cuide no voy a mejorar tanto”… Así que es muy probable que si tienes baja autoestima no cuides lo que comes, te dé un poco igual la ropa que llevas, no inicies muchos proyectos personales, tengas un ocio muy pasivo.

Por eso tienes que romper ese ciclo y empezar a tratarte con cariño y con respeto. Si esto del aseo y la ropa no es un problema para ti, piensa: ¿En qué aspectos me estoy descuidando? Porque seguro que descubres que hay varias cosas con las que podrías cuidarte un poco más: tal vez empezar ese curso que llevas tanto tiempo postergando, pagarte un masaje para arreglar por fin esas contracturas de la espalda, llamar a ese amigo o amiga con la que tienes tantas ganas conversar.

 

Y si haces todo esto verás cómo empiezas a disfrutar de la agradable sensación de cuidarte y darte cariño. Y, ¿no crees que disfrutar de la vida es una magnífica forma de convencerte de que mereces la pena? Pasa lo mismo con el ejercicio físico. Hay muchísimo estudios que demuestran que el ejercicio físico te ayuda a mejorar la autoestima. La explicación psicológica es que vivir en un cuerpo que no hace ejercicio, que se cansa enseguida, que está dolorido por lo poco que se mueve… Pues nos genera una constante sensación de incomodidad y molestia.

En el extremo opuesto, hacer ejercicio regularmente incrementa el riego sanguíneo en tu cerebro, aumenta la producción de endorfinas, reduce los químicos del estrés y la ansiedad… Es decir, que te ayuda a sentirte bien, ágil, tu cuerpo no te duele, respiras mejor… ¡Te mueves libremente! Y sentirte a gusto con tu propio cuerpo es algo fundamental para que puedas tener una buena autoestima. Así que incluye en tu día a día un rato para hacer deporte, ir al gimnasio, o, por lo menos dar un largo paseo.