Síntomas de la fobia social

El cuadro clínico de la Fobia Social es amplio y sobre todo variable. Como ya se mencionó en el párrafo anterior, clínicamente es posible distinguir dos formas de la fobia social: la forma específica (o circunscrita) y la forma generalizada. En la forma específica, la sintomatología se manifiesta en correspondencia de situaciones limitadas en las que, generalmente, el sujeto se encuentra para realizar una acción o una actuación mientras se observa.

Algunos ejemplos de fobia social son el miedo específico a hablar en público (por miedo a parecer torpe y por lo tanto generar en otros una opinión negativa), escribir, beber, comer delante de otras personas (por miedo a parecer torpe, avergonzado y generar en otros una opinión negativa), orinar en público (por miedo a ser visto o escuchado, este trastorno se llama paruresis, urofobia o síndrome de la vejiga tímida). A menudo, en estas circunstancias, también hay síntomas neurovegetativos como temblores, enrojecimiento facial, aumento de la sudoración, que empeoran aún más la incomodidad del sujeto.

 

 

La fobia social generalizada se caracteriza, en cambio, por la sintomatología de ansiedad en muchas situaciones y circunstancias sociales, tanta como para provocar una conducta real de evitación y un nivel de incomodidad muy elevado.

También puede ocurrir que los pacientes estén literalmente aterrorizados por la idea de conocer gente nueva, especialmente del sexo opuesto, y en algunos casos incluso amigos y parientes; como resultado desarrollan técnicas reales de evasión y retiro. La distinción entre la forma circunscrita y la generalizada no siempre es simple o posible, ya que hay muchos cuadros clínicos intermedios.

 

Para definir el tratamiento más apropiado, se han identificado recientemente otros subtipos y formas de servicios financieros, incluidos, por ejemplo, los servicios financieros no generalizados.

Se caracteriza por la aparición de síntomas y la conducta evasiva en la correspondencia de situaciones y actividades que conciernen y se relacionan con una sola área de la vida social, como la fobia social hacia el sexo opuesto, en las que por lo tanto el miedo y la evitación ocurren cuando el sujeto debe entrar en una conversación o entrar en una relación con una persona del sexo opuesto, especialmente si tiene interés sexual o sentimental.

Actuación:
● Llamar públicamente.
● Comer o beber en lugares públicos.
● Hablar o hacer actividades frente a una audiencia.
● Trabajar cuando se observa.
● Escribir cuando se observa.
● Orinar en los baños públicos.
● Entrar en una habitación cuando todos ya están sentados.
● Hablar de un anuncio o tomar un examen.
● Expresar desacuerdo con personas desconocidas.
● Hacer un informe a un grupo de personas.

● Hablar con personas autorizadas.
● Atreverse a una recepción.
● Acercarse a personas del otro sexo.
● Hablar con personas desconocidas.
● Conocer a extraños.
● Ser el centro de atención.
● Mirar a los ojos de personas desconocidas.
● Devolver la mercancía a una tienda.
● Dar recepción.
● Resistir la presión de un vendedor.

 

En los niños, las situaciones que se temen y que a menudo, como resultado, se evitan son:

● Hablar frente a la clase.
● Hacer una pregunta en clase.
● Conocer gente nueva.
● Participar en debates o conversaciones.
● Pedir ayuda en tiendas.
● Ir a fiestas o eventos sociales donde sus compañeros están presentes.

Aspectos o áreas de la vida que se ven comprometidos

Los síntomas de la fobia social se manifiestan al involucrar y a menudo comprometer muchos aspectos y áreas de la vida del paciente, incluyendo aspectos fisiológicos, cognitivos, emocionales y conductuales.

Desde el punto de vista fisiológico se ha observado que: durante la exposición a situaciones de ansiedad se produce un aumento significativo de la excitación que determina un estado de agitación, alarma, aumento del estado cognitivo de vigilancia y reacción rápida a estímulos externos. El paciente se muestra hipervigilante ante las miradas, la postura y los gestos de los demás, fácilmente irritable y con miedo.

 

 

También hay una activación neurovegetativa marcada que determina un número de signos y síntomas que incluyen aumento de la sudoración, palpitaciones, temblores, tartamudeo, enrojecimiento facial, náuseas, mareos o vértigos; en raras ocasiones, puede haber otros síntomas como disnea, sensación de asfixia, disfagia, polaquiuria. Por lo general, no hay ataques de pánico inesperados pero, si ocurren, siempre son causados por la situación.

Desde un punto de vista cognitivo hay una subestimación de uno mismo y una sobreestimación de los demás. El paciente es hipercrítico consigo mismo y se considera constantemente débil, inadecuado, aburrido o incluso ridículo; los demás, en cambio, son considerados brillantes, hábiles pero también muy críticos y siempre dispuestos a desaprobar y burlarse. El fóbico no sólo cree que no es capaz de manejar situaciones y relaciones sociales e interpersonales, de hacer y decir cosas malas continuamente, sino que también tiene la fuerte convicción de ser siempre observado, en el centro de la atención, juzgado y criticado.

 

Modelos cognitivos

Un modelo cognitivo popular de la fobia social sugiere que, cuando están en una situación social, los pacientes enfocan sus actitudes en un monitoreo detallado de sí mismos y usan información interna (por ejemplo, sentimientos de ansiedad e imágenes negativas) para obtener deducciones negativas sobre cómo son percibidos por otros. En línea con esta sugerencia, observaron que las personas socialmente ansiosas utilizan su percepción de la ansiedad relacionada con las sensaciones corporales para estimar cuánto muestran su ansiedad en una situación social, lo que resulta en una sobreestimación de su aspecto real. De esta manera, identificaron un factor que resultaría determinante en los servicios financieros: la atención evaluativa autofocalizada..

Este factor parece tener un impacto negativo en este desorden, haciendo que altere su percepción. Los pacientes con Fobia social, de hecho, desde un punto de vista clínico, parecen extremadamente preocupados por ser observados por otros. Algunos estudios han demostrado que los individuos con ansiedad social alta muestran comportamientos más negativos o particulares (por ejemplo, síntomas de ansiedad, como enrojecimiento o agitación), que podrían atraer la atención de otros.
La segunda explicación, sin embargo, es que su preocupación por ser escudriñados es causada por una distorsión perceptiva que los hace sentir más observados de lo que realmente son. Finalmente, ambas posibilidades pueden ser exploradas.

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