Epidemiología de la ansiedad social

Desde mediados de los años ochenta se dispone de datos más fiables, gracias a la introducción de sistemas de clasificación modernos.

Entre los principales estudios de los años 80 se encuentra el Epidemiologic Catchment Area Study, encargado por el National Institute of Mental Health, un estudio epidemiológico a gran escala destinado, a evaluar la prevalencia de los trastornos mentales en la población general de los Estados Unidos.

 

Se utilizó el DIS que, en lo que se refiere a la fobia social, sólo investiga tres situaciones, como comer en público, hablar frente a un pequeño grupo de personas conocidas y hablar con desconocidos o conocer gente nueva. DIS no explora otras características típicas de los servicios financieros, como el miedo a la vergüenza o la humillación en contextos y situaciones sociales.

Myers y otros (1984) proporcionaron algunos resultados preliminares del estudio, que mostraron que la prevalencia de este desorden se estimaba entre el 0,9 y el 1,7% en los hombres y entre el 1,5 y el 2,5% en las mujeres. El estudio de la CEPA fue seguido de otras investigaciones que utilizaron la misma herramienta de evaluación e informaron sobre resultados variables en diferentes países.

 

 

Otros estudios epidemiológicos no han utilizado DIS para el diagnóstico: entre ellos encontramos  un estudio a través de una entrevista semiestructurada derivada del Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia-lifetime version. Esta investigación muestra una prevalencia durante la vida de alrededor del 0,99%.

En 1988, utilizando una herramienta de encuesta telefónica, Pollard y Henderson realizaron una investigación para investigar la presencia de ansiedad social en la población general. Ellos, a través de un instrumento en línea con los criterios para el diagnóstico, encontró una prevalencia del trastorno de alrededor del 2%. Posteriormente, en 1994, Stein et al., utilizando una entrevista telefónica que cumplía con los criterios estimaron que la presencia del trastorno era cercana al 7%. En este estudio, la utilización de una definición más amplia de fobia social, en línea con los criterios y además de haber investigado más situaciones, podría explicar el resultado obtenido, significativamente superior a los valores anteriormente reportados.

 

Entre los estudios recientes, uno de los más precisos desde el punto de vista metodológico fue el National Comorbidity Survey. Se beneficiaron de una versión modificada y actualizada del DIS, una entrevista altamente estructurada llamada Composite International Diagnostic Interview  a través de la cual detectaron una prevalencia de fobia social a los 12 meses del 7,9% y una presencia de la fobia social de por vida del 13,3%. Dado que se utilizaron criterios diagnósticos más amplios inspirados en la nueva edición del DSM, los resultados del estudio NCS fueron superiores a los obtenidos con el estudio ECA.

Además, en Italia, entre 2001 y 2002, el Instituto Italiano de Sanidad, preparó y apoyó el primer estudio epidemiológico sobre la prevalencia de los trastornos mentales, como parte del Proyecto Nacional de Salud Mental, parte de un proyecto europeo más amplio, el Estudio Europeo sobre Epidemiología de los Trastornos Mentales.

En primer lugar, se eligió una muestra representativa de la población general, mayor de dieciocho años; posteriormente, se le otorgó la edición italiana del CIDI una entrevista estructurada e informatizada que permite la formulación de diferentes psicopatologías diagnósticas.

En cuanto a la prevalencia durante la vida, la fobia social está en quinto lugar con un resultado del 2,1% (los más frecuentes son el Trastorno Depresivo Mayor con un 10,1% y la Fobia Específica con un 5,7%), mientras que, en comparación con la prevalencia de 12 meses, el SL, con un ll%, es el tercer trastorno más común después del Trastorno Depresivo Mayor (5,1%) y la Fobia Específica (3%). Los estudios más recientes obtenidos al comparar los criterios diagnósticos han demostrado que con este último la prevalencia del trastorno puede ser superior a las estimaciones anteriores, ya que se toman en consideración también los casos de fobia social leve, no incluidos anteriormente. Sin embargo, se necesitan más estudios para tener en cuenta todos los criterios diagnósticos para evaluar las estimaciones reales de la prevalencia de la enfermedad.

 

Las tasas de incidencia  de este desorden para ambos sexos no son muy diferentes. En las muestras epidemiológicas, la Fobia Social es más frecuente en mujeres de 1 a 3 veces, mientras que en las muestras clínicas la relación entre las tasas es más cercana a 1.0. El mayor porcentaje de hombres en las muestras clínicas en comparación con las muestras epidemiológicas se debe probablemente a las diferencias en la demanda de tratamiento. Observaron que los hombres con fobia social acuden al psicólogo con más frecuencia que las mujeres.

La causa de esta diferencia se encuentra en el diferente significado que la timidez tiene en ambos sexos: en las mujeres se considera comúnmente un índice de modestia y sensibilidad, lo que resulta en una mayor tolerancia social al trastorno y una menor percepción de la incomodidad que se refleja en una menor demanda de ayuda y apoyo; en los hombres, sin embargo, la timidez puede interpretarse como una falta de fuerza y seguridad que causa con mayor frecuencia molestias y, a continuación, una solicitud de ayuda especializada.

 

Otra diferencia que existe se refiere a la prevalencia del trastorno en los distintos países; de hecho, parece que las tasas más bajas se dan en los países del este, en particular en China. Esta diferencia puede deberse a que, en algunos países, la timidez y, en parte, el aislamiento social se consideran elementos normales e incluso positivos, mientras que en otros la opinión es claramente la contraria.

En conclusión, se puede afirmar, gracias a los estudios e investigaciones realizadas, que la fobia social se encuentra en un trastorno relativamente común, particularmente en la niñez y la adolescencia; por lo tanto, es evidente que la prevalencia real de este desorden en la población general es alta y es causa de un marcado desajuste.

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