La búsqueda de la aprobación de los demás y el miedo a ser asertivo

Una de las cosas que normalmente va unida a la fobia social es el miedo a ser asertivo y a marcar límites a los demás. Muchas veces, uno renuncia a sus propias prioridades y deseos porque antepone las prioridades y deseos de los demás por miedo a la reacción de la otra persona, al enfrentamiento, y a no tener la aprobación de la otra persona. Muchas veces la fobia social hace que uno se encuentre en la situación de que los demás se aprovechen de él por el hecho de que no es capaz de poner límites y limitaciones a los demás, por el hecho de no atreverse a decir NO.

Por ejemplo es muy frecuente que estas personas hagan favores que en realidad no quieren hacer, y lo que uno hace en ese momento es responder del modo en que uno siempre ha respondido, porque hay un hábito creado que hay que deshacer, y el único modo de crear este hábito es concentrarse en permitir ser asertivo, en darse permiso para anteponer sus prioridades y deseos. Responder de otro modo puede ser: si estás enfadado, gritar; si no quieres hacer un favor, decir que NO; si no estás de acuerdo con algo, decirlo.

 

También puede ser por ejemplo que si te apetece hacer o decir algo que habitualmente no haces o no dices por vergüenza o por timidez; autoexigirte el permitirte la libertad de decir lo que quieras o de hacer lo que quieras. En definitiva se trata de aprender a ser más espontáneo y más sincero con uno mismo, es aprender a estar en coherencia emocional con uno mismo, y esto es algo que implica una cierta práctica.

Cuando alguien intenta cambiar y hay mecanismos de aprendizaje de años, muchas veces, de toda una vida, hacer este cambio de un modo constante es algo que cuesta. Cuesta porque hay una inercia que hay que romper. Hay unos condicionamientos que hay que cambiar y el, el único modo de poder cambiarlo es enfrentarse con disciplina con la mentalidad de decir “vale, voy a elegir responder de este modo, porque sé que es lo que tengo que hacer para ser más asertivo y sincero conmigo mismo”. Es algo sencillo o algo complejo en función de cómo cada uno quiera verlo. Si tú quieres verlo como un desafío casi imposible, sin duda será un desafío casi imposible para ti.

Pero si tú lo ves como un reto y crees plenamente en ti y en tu capacidad de cambiar, y buscas ayuda psicológica si la la necesitas, ten por seguro que vas a poder cambiar. No digo que curar la fobia social es algo sencillo, ni siquiera que todo el mundo pueda conseguir, pero normalmente se produce una mejoría importante, y en muchos casos la persona llega a curarse totalmente.

Y una de las cosas que más cuesta de cambiar, son todas aquellas respuestas que son derivadas de la timidez de una persona, de la necesidad de aprobación. La timidez no es nada más que el miedo al rechazo, el miedo a lo que los demás piensen de ti o los demás digan de ti. Es un conjunto de procesos de respuesta que se crean en la infancia, normalmente porque uno, a partir de alguna vivencia, saca la conclusión, generalmente falsa, de que debe adoptar ciertos comportamientos (aquellos encaminados a conseguir la aprobación de los demás), para de ese modo evitar volver a sentir ese sentimiento de humillación o vergüenza que en algún momento sintió.

O tal vez sus padres, maestros o tutores lo regañaron, o lo castigaron y él, erróneamente, en ese momento pensó que para ser amado, para ser querido y para ser protegido, necesitaba la aceptación de sus padres y maestros, y desarrolla una serie de mecanismos y conductas para ser aprobado. Luego, cuando el niño crece y amplía sus experiencias de socialización, aplica esos comportamientos a las relaciones con todas las demás personas, busca la aprobación de los amigos, de los familiares, de la gente que conoce. En el colegio, luego en el instituto, en la universidad, en el trabajo, etcétera, etcétera. Todo eso muchas veces conduce a una falta de habilidades sociales y a la aparición de la fobia social.

 

Muchas veces esa necesidad de aprobación afecta gravemente, incluso, las posibilidades que una persona tiene para poder encontrar pareja. Hay muchas personas con fobia social que viven solas no porque no quieran vivir en pareja, sino porque su timidez ha actuado como barrera, como freno a la hora de poder establecer conexiones profundas y románticas con las otras personas. Esto es algo muy frustrante, porque las personas sienten que están aisladas, sienten que por algún motivo que tal vez no comprenden completamente, están como aisladas del mundo y no se dan cuenta que no es que los otros los aíslen, sino que se aíslan ellos mismos por el miedo al rechazo, por el miedo a ser juzgados por los demás.

Y esta es una respuesta que tienes que cambiar, porque es horrible vivir así, y porque la fobia social puede arruinar totalmente la vida de una persona. Si eres una persona tímida, tienes que aceptar que detrás de la timidez está el miedo al rechazo y el miedo a lo que los demás piensen de ti, a lo que los demás digan de ti y el miedo a una respuesta negativa de los demás hacia ti. Miedo a que puedan reñirte, a que puedan responderte de un modo en el que percibes que no tienes su aprobación o miedo a que se cree una situación de conflicto.

Uno de los mecanismos de buscar la aprobación de los demás es decir sí, aunque uno quiera decir no, a hacer favores hacia los demás y no decir o no hacer nada que uno interprete que a los demás puede no gustarles. Evidentemente, esto implica estar constantemente generando tensión emocional, represiones negativas, porque uno está siendo fiel a su verdadera naturaleza, a quien él profundamente es y a lo que él profundamente siente que quiere y desea hacer. Pero recuerda siempre que se puede llegar a superar la fobia social, aunque normalmente se requiere la ayuda profesional.

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