Las heridas emocionales o traumas de la infancia

¿Qué son las heridas emocionales? Estoy seguro de que has escuchado hablar mucho de ellas. Últimamente se habla muchísimo de ellas en conferencias, en vídeos, en Internet, por todas partes. Pero lo que voy a intentar es explicarte qué son desde un punto de vista un poco distinto, y que espero que sea más clarificador y más sencillo para ti.

Cuando a ti se te plantea tomar una decisión o cuando a ti realmente te apetece hacer algo, puedes hacerlo desde dos lugares distintos: desde tu mente o desde tu corazón (llamado también por algunos como tu alma). Cuando tomas la decisión o actúas desde tu corazón, lo haces escuchando tus anhelos, principios y deseos más profundos. Significaría que en tal caso tú actúas siendo fiel a ti mismo, desde tu esencia, desde tu yo auténtico y sin dejarte condicionar por prejuicios, opiniones, influencias, presiones, o creencias que vienen del exterior.

La segunda forma de actuar o desde dónde puedes tomar tu decisión es hacerlo desde tu mente y ¿qué ocurre en este caso? Bueno, pues que cuando la mente toma la iniciativa lo que también está entrando en juego es tu ego y, por lo tanto, tu decisión va a estar condicionada por unos prejuicios, unas creencias limitantes, y sobre todo, por tus miedos. Y dentro de los miedos, se incluye por supuesto, el miedo al rechazo.

traumas-de-la-infanciaEn este caso, la decisión está influenciada por elementos que no tienen nada que ver con quién tú eres en realidad, con tu esencia; sino que son elementos que has adquirido de la sociedad en la que vives, y por vivencias traumáticas que tuviste en la infancia que crearon en ti miedo, inseguridad, soledad, u otras emociones negativas. Muchas veces tomamos nuestras decisiones desde nuestra mente porque pensamos que es lo más correcto, lo más acertado, y por qué nos da miedo lo que puedan pensar los demás, nos da miedo no tener su aprobación, o de entrar en contraposición con ellos.

Nos dan miedo las consecuencias de determinadas acciones y decisiones (por ejemplo la posibilidad de ser rechazado), por lo tanto, optamos por aquello que creemos que es más lógico y más seguro emocionalmente hablando, es decir que optamos por comportamientos que buscan la aprobación de los demás. Pero lo que ocurre en muchos casos es que esta decisión no es la que nosotras realmente nos habría apetecido a tomar ni la que habríamos tomado si no hubiéramos estado condicionadas por la fobia social, por la timidez, o por el miedo. Detrás de ese tipo de inseguridades personales se esconde la baja autoestima, y muchas veces detrás de estas se hallan las heridas emocionales. Vivencias que sucedieron en la infancia y que nos hicieron sufrir, nos hirieron emocionalmente. Quizá toda la clase se burló de nosotros, quizá nos hacían bullying, quizá nos excluían del juego, o quizá tuvimos una sensación de humillación o de falta de aceptación por los demás.

La peculiaridad de las heridas emocionales es que cuando se producen no somos conscientes de ello, no somos conscientes de la situación que la está generando y, por lo tanto, la herida se produce sin que nos demos cuenta, sobre todo porque suelen suceder en la infancia. Suelen suceder cuando un niño tiene una limitada capacidad para analizar objetivamente aquello que le sucede, y no tiene los recursos psicológicos necesarios para saber manejarlo. Por eso en el momento en que a ti te toca hacerte consciente y empezar a trabajar todas tus heridas emocionales, es tan tan difícil saber cuál es su origen.

Es muy complicado saber cuáles son esas heridas que se produjeron cuando éramos niños porque ha pasado demasiado tiempo y además nuestra mente, para paliar el dolor genera toda una serie de mecanismos por los cuáles muchas veces olvidamos la situación que generó esas heridas emocioales. Y a partir de aquí ¿qué es lo que tú puedes hacer para empezar a sanar tus heridas emocionales? Bueno, pues en primer lugar y lógicamente puedes recurrir a ayuda profesional, a un psicólogo que te ayude a destapar todos esos que tienes y los miedos que han ido generando sin que tú fueras consciente de ello. También puedes hacer terapia psicoanalítica (psicoanálisis) con un psicoanalista, aunque no te recomiendo eso como primera opción.

Como comento en otros artículos del blog, mi consejo es la psicología cognitivo-conductual.