Síntomas de la fobia social (II)

Desde el punto de vista de la conducta, el sujeto trata de escapar de las situaciones que considera que son causa de incomodidad y peligro y trata de eludirlas utilizando técnicas de evitación.

Además, al relacionarse con los demás, el sujeto con fobia social, trata de mantener un perfil bajo e implementa estrategias reales para mantenerse al margen, no ser observado, no estar en el centro de las actitudes. En cuanto a la comunicación, es generalmente pasiva (el sujeto acepta la crítica y la reprimenda sometiéndose, no hace valer su opinión, no puede decir que no cuando quiere, evitar el contacto visual directo).

El sentido inconsciente más obvio de la fobia social es evitar muchas situaciones sociales que implican la exposición a otros. Cuando estas situaciones no son evitables, suele surgir un intenso estado de ansiedad.

 

 

Este miedo es incapacitante e incluso contraproducente porque sólo exacerba la ansiedad hasta el punto de mostrar algunos de sus signos, como la voz rota por la ansiedad, el sudor, el temblor o el enrojecimiento. Todo esto obviamente aumenta aún más las convicciones del sujeto, confirmando la idea de parecer torpe, ridículo, incapaz, aburrido, inadecuado. Por lo tanto, se trata de un verdadero círculo vicioso.

Finalmente, desde el punto de vista emocional, el sujeto vive con ansiedad y la preocupación no sólo por el desarrollo de la situación social, sino también por el acercamiento a la situación temida, genera en él preocupación y ansiedad anticipatoria. El término ansiedad anticipatoria se refiere a aquellas situaciones en las que se manifiesta por la mera idea de tener que afrontar, en un futuro más o menos próximo, algunas circunstancias temidas (conducir, estar solo, hablar en público, exponerse al juicio de los demás, etc.).

Origen biológico de la fobia social

Es una respuesta ancestral del organismo que se prepara para una situación de emergencia en la que hay que luchar o escapar, aunque se anticipen con la mente situaciones que no tienen nada que ver con el asalto de depredadores o enemigos. Si la anticipación del peligro es la misma idea que estar ansioso (como cuando temes tener un ataque de pánico) o mostrar signos de ansiedad frente a los demás (como ruborizarse, temblar, bloquearse), ¡acabas activando la reacción de alarma ante la idea de estar alarmado! (no escriba ni coma delante de otros), de un arrecife (posponga una cita), de una recompensa (renuncie a una tarea o una asignación), de un retiro (evite fiestas o lugares concurridos).

Además, en la relación con los demás, el sujeto con fobia social trata de mantener un perfil bajo e implementa estrategias reales para mantenerse al margen, no ser observado, no estar en el centro de atención. En cuanto a la comunicación, es generalmente pasiva (el sujeto acepta la crítica y la reprimenda sometiéndose, no hace valer su opinión, no puede decir que no cuando quiere, evitar el contacto visual directo).

El signo más obvio de la fobia social es la evitación de muchas situaciones sociales que implican la exposición a otros. Cuando estas situaciones no son evitables, suele surgir un intenso estado de ansiedad.

 

 

Los pensamientos que acompañan a la ansiedad generalmente se refieren al terror de parecer ridículo, inadecuado, incapaz, frágil, débil, infantil, insignificante.

Este miedo es invalidante e incluso contraproducente porque sólo exacerba la ansiedad hasta el punto de manifestar realmente a algunos de sus seguidores, como la voz rota por la ansiedad, el sudor, el temblor o el enrojecimiento. Todo esto obviamente aumenta aún más las convicciones del sujeto, confirmando la idea de parecer torpe, ridículo, incapaz, aburrido, inadecuado. Por lo tanto, se trata de un verdadero círculo vicioso.

Finalmente, desde el punto de vista emocional, el sujeto vive con ansiedad y la preocupación no sólo por el desarrollo de la situación social, sino también por el acercamiento a la situación temida, genera en él preocupación y ansiedad anticipatoria. El término ansiedad anticipatoria se refiere a aquellas situaciones en las que la ansiedad se manifiesta con la mera idea de tener que afrontar, en un futuro más o menos próximo, algunas circunstancias temidas (conducir, estar solo, hablar en público, exponerse al juicio de los demás, etc.).

La ansiedad es la respuesta a una amenaza física o psicológica

Es una respuesta ancestral del organismo que se prepara para una situación de emergencia en la que hay que luchar o escapar, incluso si se anticipan con la mente situaciones en las que no hay multitud para lidiar con el asalto de depredadores o enemigos. Si la anticipación del peligro es la misma idea que estar en ansia (como cuando temes tener un ataque de pánico) o mostrar signos de ansiedad frente a los demás (como ruborizarse, temblar, bloquearse), terminas activando la reacción de alarma ante la idea de estar en alarma. Es el conocido miedo al miedo lo que está en la base del mecanismo del pánico y la fobia social.

La consecuencia más negativa de la ansiedad anticipada es la tendencia a pagar por hacer cosas que son importantes para la vida, como viajar, alejarse de situaciones consideradas seguras, exponerse a los demás, etc. Esta condición se llama evitación y, a largo plazo, produce una reducción en la autoestima o síntomas depresivos que se suman al problema original.

El miedo exagerado e irracional al juicio de los demás impide la autoexposición y conduce a la cronicidad de la enfermedad.

Por lo tanto, es posible afirmar que el miedo se convierte en ansiedad y adquiere características patológicas cuando, además de ser liberado de circunstancias inmediatas comúnmente consideradas peligrosas, es tan grave y persistente que inhibe reacciones beneficiosas para el sujeto y dificulta las actividades cotidianas normales.

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