Curar el miedo al rechazo

Imaginemos que tengo que exponer ante un grupo de compañeros cuando estoy en segundo de la ESO y sé que me pongo nervioso. Entonces, salgo a hablar en público y anticipo que todos los demás se van a reír de mí, con lo cual empiezo a fijarme en los gestos y las reacciones de los demás, y donde una sonrisa puede mostrar simpatía, en este caso puede mostrar un juicio valorativo, negativo hacia mi persona, a que me estén temblando los labios, la mano, la voz, lo que sea. Y para hacer este blog, básicamente reflexioné acerca de qué querría haber escuchado cuando tenía ese problema, porque Internet está plagado de pautas psicológicas, que son eficaces y totalmente correctas, pero a veces también hace falta que una persona que ha vivido eso, nos cuente cuál es la visión personal, la visión subjetiva de cómo uno vive eso.

¿Cómo identificar un fóbico social?

Para empezar, me gustaría hablar de que la mente de un fóbico social es una mente que está en constante búsqueda de indicadores en los demás, de un rechazo hacia mi, que ya he supuesto previamente. Es decir, que cuando camino por una calle, y veo que hay un grupo al final, y me están temblando las piernas, entonces empiezo a mirar ese grupo y, por ejemplo, si se produce una carcajada, eso va a ser un indicador para mí de que se han dado cuenta de que me tiemblan las piernas, de que soy alguien ridículo, de que estoy nerviosísimo, y por lo tanto empiezo a tener esa serie de sentimientos de culpabilidad, de baja autoestima, etcétera.

El primer paso para curar la fobia social, es cambiar la percepción de las cosas, dejar de interpretarlo todo negativamente, y estar dispuesto a aceptar que nuestra interpretación de las cosas puede que no sea correcta. De hecho, la mayoría de veces, todos esos miedos que uno tiene en la cabeza sobre todo tipo de cosas que podrían salir mal nunca se cumplen, nunca suceden esas cosas de las que uno tanto teme: hacer el ridículo, que se burlen de uno, que lo critiquen o lo insulten, que tengan una mala opinión de él, etcétera.

¿Qué sucede realmente con ellos?

Es decir que tenemos una actitud de vida, ya no solo interior, sino también exterior que nos está obligando a escondernos, no voy a hablar en público porque todos se van a reír de mí. No voy a ir a un bar a pedir un café, si sé que me va a temblar el plato, y cuando llego a la mesa voy a tener a todo el bar mirándome, y así con decenas de pensamientos negativos. El artista canadiense Zan Perrion dijo en su momento que todas las grandes vidas han tenido una gran renuncia, esto es lo que creo que una persona con fobia social tiene que hacer inicialmente, renunciar a lo que no está funcionando en su vida.

Esto incluye pensamientos negativos que nos están anticipando ese rechazo, incluye hábitos de conductas bajo los cuales nosotros intentamos no hablar en público, no saludar a personas que vemos por la calle, no caminar por calles transitadas. Pero claro, habrá quien diga, ¿cómo voy a renunciar tan fácil a las cosas? ¿Hay un botón para dejar de renunciar? Y aun así, ¿cómo voy a renunciar a mi vida si al menos es lo que yo tengo?

Tener miedo al rechazo, es renunciar a parte de la vida, supone renunciar a hacer cosas que te gustaría poder hacer o que sabes que son necesarias para alcanzar un objetivo que deseas. Por ejemplo, te hace renunciar a la posibilidad de hacer amigos, conquistar a la persona que te gusta, o al trabajo de tus sueños.

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